“Adios Nonino”

Un vanguardista notable,
polémico, “Revirado”,
“Tangamente” apasionado,
de un talento irrefutable.
Su fueye inconmensurable
sigue derramando sones
y en esas transmigraciones
del “Escualo” y del alfanje,
la “Resurrección del Ángel”
vibra en nuestros corazones.

Cuatro de julio, día clave
para recordar a un grande
y en mi memoria se expande
mi voz, que se torna grave.
Él, desde su criollo enclave,
por un camino sinuoso,
mostró al mundo lo virtuoso
de su admirable sabiola.
Se llamaba Astor Piazzolla
-duende loco y talentoso-.

Quién sabe “Lo que vendrá”
en el próximo milenio,
para compensarle al genio
sus “Años de Soledad”.
Yo pienso que volverá
desde su mundo disperso
y con su talento inmerso
en sus tangófilas leyes,
hará brotar de su fueye
el alma del universo.

De su negro bandoneón,
accionando una palanca,
saldrá una paloma blanca
flanqueada por un gorrión.
Luego, en franca comunión,
solemne y reverencial,
desde el centro al arrabal
una larga caravana
al son de la “Suite Troileana”
hará su marcha “Triunfal”.

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7 comentarios to ““Adios Nonino””

  1. Luisito Says:

    Mostroooooo!!!!!!!!!!! alta espinela ésta

  2. nolberto malacalza Says:

    Simplemente gracias, Mario, por este alto poema. En la disputa por
    Piazzola sí vs. Piazzola no, siempre estuve por el sí. El mundo avanza por los innovadores y Astor fue uno de ellos, sin duda. Adiós Nonino, Verano porteño…¡¡¡¡¡¡¡

  3. Luis Alposta Says:

    Innovador
    revolucionario…
    arreglos atrevidos…
    timbres poco habituales…
    exabruptos de armonía disonante…
    ¡Y qué decir del ritmo!…
    ¡Y de la melodía!…
    ¡Y de la décimas
    que el Payador Urbano
    le dedica!

    Con un abrazo!
    Luis

  4. Carlos Fradkin Says:

    Un homenaje escrito de manera admirable, merecido por cierto.
    Piazzolla llevó el tango sinfónico por el mundo, fue un gran creativo que elevó a las cumbres nuestra música ciudadana, y no hay por ello ningún desmerecimiento del tango original. Viene a la memoria la anécdota que protagonizó cuando niño…, vivía por entonces con su padre en Nueva York, ese padre que hacía de cicerone a Gardel cuando llegó en su gira para grabar y actuar, y fue el pequeño Astor que tuvo un papel como extra en una de las películas del “morocho del abasto”, poco tiempo antes del fatal accidente en Medellín. Y fue por entonces que Gardel se quedó maravillado por el chico que ya hacía malabares con el fueye.
    Quiero decir que se formó como un arco en el tiempo, desde ese niño que escuchaba embelesado a Gardel hasta el músico genial compositor sin fronteras, digamos hasta “Adiós Nonino…”

  5. Marga Mangione Says:

    Querido Mario, cuánto te debe el pueblo, al que no solo le recuerdas a los grandes que se fueron, sino que lo haces con unos poemas maravillosos, que nos llegan al alma! Muchas gracias, Payador!

  6. Qué bueno, Mario ! excelente de tu parte y más que merecido para el nombrado Pantaleón, que esparció el tango
    y su música en ambientes y culturas, donde su arte lo hizo conocer y aplaudir.
    Gracias, otro abrazo,

    Donato

  7. guillermo alio Says:

    Hola Mario, nada más se puede decir, se que tenemos un fenómeno para desentrañar las palabras sacadas de una caja inmensa, tu testa, y ponerlas en su justo lugar, espero que algún músico no deje escapar al fénix de los ingenios argentinos y le de un color musical a tus poemas, abrazos hermano y saludos a Cata y familia.

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