“A imagen y semejanza”

carlitos-ii

Obedeciendo al llamado
de un viejo y sagrado rito,
habitualmente visito
al máximo consagrado;
y Carlitos, bien plantado,
como tallado a cincel,
luciendo un rojo clavel
sobre su bronceado atuendo,
me mira como diciendo
y qué querés? ¡¡¡soy Gardel!!!

Entonces, La Chacarita,
encantada por su hechizo,
me revela un paraíso
de una belleza infinita.
De pronto, la más bonita
acuarela de arrabal,
rubrica el ceremonial
cuando con tierno gorjeo,
sobrevuela el Mausoleo
devotamente un zorzal.

Su prodigiosa ternura
me deja como extasiado
frente al ídolo sagrado
y su mágica figura.
Viendo que madre natura
le pintó como al pastel
la sonrisa a flor de piel
que desde el bronce me sobra,
siento que Dios, viendo su obra,
también se siente Gardel.

11 comentarios to ““A imagen y semejanza””

  1. Ovidio Ottaviano Says:

    Que bueno Mario, realmente…Que bueno!!

  2. ¡Y sí, Mario, escuchar al “mudo” es un placer…! y fijate que hay tangos que sólo los pudo cantar él, tan difíciles son, recuerdo uno, sobre todo “Mar bravío”, donde los giros que hace la voz son tan complicados, ¡que quien se anima! Por algo, ante cualquiera que se la dá de algo, le dicen “andá a cantarle a Gardel”, porque, realmente, ¿quien podría ir a cantarle a él? ¡Gracias por trasmitir tus reflexiones Mario, sos un “despertador de neuronas”

  3. Buenísimo ! Muchas gracias, buen domingo …y …
    ” quisiera volver a verte…”, ¿no… ?.
    Abrazo

    donato

  4. Antonio Libonati Says:

    Una belleza

  5. Gran recuerdo, amigo, por la figura homenajeada y el estilo del poema. En la niñez pueblerina todos escuchábamos al Ídolo. Supongo que en Ubajay habrá pasado lo mismo.

  6. Daniel Ginhson Says:

    Excelente, Mario, y creo que entre los que pensarían lo mismo de tu lograda copla estaría Enrico Caruso, quien luego de escuchar a Gardel dicen que murmuró: “quest´uomo ha una lacrima in gola…”

  7. Has logrado, Mario, introducirte en el alma del personaje, y nos
    enseñas cómo la poesía es la vida misma, .por momentos uno
    parece estar frente a la efigie del ídolo, y entonces comienza un
    desfile de imágenes, de los atardeceres, de la sonrisa gardeliana,
    en Buenos Aires o en París, o Estados Unidos, de la madrecita que lo espera, las canciones, las guitarras…Medellín y un regreso que no pudo ser, y hasta el misterio de su vida y su voz inigualable… ¡cuántas cosas juntas… ! pero al fin de cuentas: …qué bueno compartir estas emociones…

  8. Raùl Cardà Says:

    ACIERTO, PINTURA, SENTIMIENTO…EMOCION PROVOCAN TUS VERSOS QUERIDO MARIO, DEL GRAN CARLITOS ESTÀ TODO DICHO PERO A VECES CON DOS O TRES DECIMAS NOS HACES VOLVER A NUESTRA INFANCIA, QUE FUE CUANDO DESCUBRI SU VOZ POR RADIO, Y ESO TRAE PERFUMES DE FLORES DE LOS JARDINES DE MI BARRIO, EL AROMA QUE ME DEJABA EL ABRAZO DE MI VIEJITA, Y LA ILUSIÒN MIA DE CANTAR COMO “EL”. SABES MARIO…SOS UN GENIO…SOS GARDEL CARAJO!!!

  9. Marga Mangione Says:

    Nunca fui a los cementerios de la Capital, ni a la Recoleta, ni a la Chacarita, pero sé que quienes, movidos por la curiosidad, o el afecto hacia sus ídolos o próceres, suelen visitarlos, vuelven llenos de emoción. Es una asignatura pendiente y lo haré en algún momento. Tu poema Mario, como siempre, magistral!

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