Saludo Primaveral

Posted in Uncategorized on septiembre 21, 2015 by puzzlearquitectura

A la Primavera

En la víspera de un día
 que nos marca una inflexión
 vuelvo a este tibio fogón
 a modo de alegoría.
 Me sumo a la cofradía
 en la tan ansiada espera,
 adorando una quimera,
 sin pausa pero sin prisa,
 porque el invierno agoniza
 y mañana es primavera.
Tata Dios que es generoso
 nos regala la excelencia
 del buen sol que se potencia
 bajo un cielo luminoso.
 Un escenario armonioso
 le otorga el marco preciso
 y el invierno algo sumiso
 se siente como invadido
 y se irá rumbo al olvido
 en el momento preciso.
Mientras por una ladera
 el viejo invierno se aleja
 la juventud se refleja
 en la joven primavera.
 En tanto protervas fieras
 cultivan sus perversiones
 y las más bajas pasiones
 afligen a un mundo enfermo,
 en los lagos de Palermo
 navegan las ilusiones!!!

 

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“El Payador Urbano”

Posted in Uncategorized on febrero 10, 2009 by puzzlearquitectura

adoquines3

Soy el payador urbano,
un producto del jet set,
y hoy que navego internet
tengo el mundo en una mano.
Al rosillo y al tobiano
ya los he dado de baja;
tengo una moto Yamaha
de quinientas cilindradas
y en un arcón bien guardadas
la vieja viola y la faja.

A veces la desenfundo,
guitarra noble y nochera,
que me recuerda cuando era
payador del tercer mundo.
Con los recuerdos me fundo
de aquella etapa tan dura;
yo he sufrido la conjura
de los viejos payadores
y padecí los rigores
del hambre y la mishiadura.

Como nunca usé alpargata
me gané su enemistá,
porque en vez de chiripá
llevaba saco y corbata.
Me regañó hasta mi tata
por aquella vestimenta,
y en esa lucha irredenta
con mi viejo ya difunto,
abandoné el contrapunto
y entré a payar por mi cuenta.

Cambié la vieja tranquera
por un portal de internet,
el matungo por el jet
y el mate por la tetera.
Mis libros de cabecera
ya no son los de Carriego;
de mi origen no reniego
pero, en franca evolución,
no me es ajeno Platón,
el gran filósofo griego.

Atrás quedó el mostrador
y otras prácticas remotas,
atrás quedaron las botas,
cinto, rastra, tirador;
hoy empilcho en Christian Dior,
minga de poncho, ¡chalina!,
conquisté una flor de mina
de la sociedad porteña,
simpática y halagüeña,
sobria, elegante, muy fina.

Y me siento protegido
por esa dama discreta
que una noche en Recoleta
me consagró su elegido.
Detenta doble apellido,
pertenece a la ralea,
un Mercedes que voltea
y cenamos con champán,
a ella la llaman Madam
y a mí, “Señor Bengolea”.

Hoy la globalización
nos hizo el mundo de goma,
si un tipo estornuda en Roma
se oye aquí en Constitución.
Nuestra antigua tradición
padece un destino incierto,
el contrapunto está muerto
y, salvo mejor criterio,
Betinotti, es un misterio
y Ezeiza, es un aeropuerto.

Soy el payador urbano
que supo lo que es un rancho
y ahora vive lo más pancho
en el barrio de Belgrano.
Litoraleño, entrerriano,
-porteño por adopción-
que un día largó el Carlón
y hoy escancia Luigi Bosca.
Anoten, por si las moscas:
gurí, arroba, punto, com.